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Hace un tiempo, gracias a mi amiga Gisela, he podido descubrir que soy PAS (Persona Altamente Sensible).

Aunque no me gustan las etiquetas, he de reconocer que cuando leí los rasgos característicos de las personas PAS, me sentí sostenida y algo en mi interior se liberó profundamente.

Empecé a comprender más mi sentimiento de soledad profunda que me acompaña siempre, a comprender por qué me molestan tanto los ruidos y los sonidos que a otras personas no les causa ninguna incomodidad, empecé a recordar cuando de pequeña me decían que era demasiado sensible y mi cara de no entender, y también recordé y comprendí a un nivel más profundo para qué me dedico a la psicoterapia y a las personas.

Las Personas Altamente Sensibles somos así: sensibles. No es algo que nos podamos quitar ni dejar de ser o sentir. Es un rasgo característico de nuestro Ser.

Ser Altamente Sensible significa que la capacidad de disfrutar o sentir dolor es más profunda y mucho mayor que la de la mayoría de personas. Esto no significa que sintamos más dolor o más placer, simplemente lo vivimos más intensamente.

Podemos darle incluso un significado profundo a las experiencias.

También solemos recoger las experiencias mundanas como algo extraordinario. Una puesta de sol, una canción, un momento íntimo,… podemos vivirlo como algo profundo e inspirador.

Tenemos especial sensibilidad a los pequeños detalles. Por ejemplo cuando yo hago un regalo, tengo en cuenta el papel, el lazo, el color, el celo… Todo cuenta, todo forma parte de la experiencia.

El rasgo de Alta Sensibilidad nos hace muy vulnerables a las críticas ajenas, sobre todo si son destructivas.

También absorbemos mucha información del exterior, por eso las Personas con Alta Sensibilidad suelen ser buenas canalizadoras y/ o tener experiencias transpersonales transformadoras.

Al absorber tanta información del exterior, podemos sentirnos abrumadas, molestas e incomprendidas. Lo peor es compararnos con los demás al pensar porqué a los demás no les molestan ciertas cosas, o porqué los demás no ven cosas que nosotros sí vemos.

Puedes incluso sentirte un bicho raro, que no encajas o que eres “demasiado” sensible. Puedes dejar de compartir tus sensaciones, impresiones o experiencias porque sientes que nadie las comprenderá o le dará la importancia que tú sientes.

Somos muchas personas con este rasgo de Ser. Compartir con otros PAS o con personas profundamente comprometidas a escucharnos, nos ofrece alivio y un sentido de pertenencia.

¿Cómo saber si eres PAS? A continuación te dejo los rasgos característicos.

Eres una persona Altamente Sensible si…

- Te conmueve el arte, la música, la naturaleza…

- Te duele el dolor de los demás, quizás más profundamente el dolor de los seres más íntimos.

- Te sueles sentir inclinad@ a ayudar a los demás.

- A veces te sientes incomprendid@ porque te duelen, te molestan o te irritan cosas que a los demás no.

- Te afecta bastante el ruido, los olores fuertes y las luces brillantes, puedes sentirte bastante incómod@.

- Percibes y disfrutas de la buena comida, los olores, los sonidos…

- Eres una persona creativa y con mucha imaginación.

- Necesitas recogimiento continuo para procesar toda la información del mundo exterior.

- Te sientes abrumad@ y cansad@ cuando hay mucha gente, por ejemplo en un centro comercial u hospital.

- Tienes facilidad para enamorarte, para darlo todo incluso.

- Tienes dificultad para poner límites, para decir “no” o “basta”.

- Tienes dificultad para gestionar los momentos de estrés.

- Tienes facilidad para captar las sutilezas del ambiente y de los demás, que a los otros les pasan inadvertidos.

- Tienes el umbral del dolor bastante bajo. Tanto a nivel físico y/o emocional.

- Tienes una vida interior muy rica.

- Los cambios en la vida te conmueven.

- Tiendes a ser perfeccionista.

- Te sueles asustar con facilidad.

- Cuando te sientes observad@ o tienes que competir, te sientes insegur@ y/o nervios@ y a veces te salen las cosas peor de lo que puedes hacerlo.

- Necesitas estar a oscuras, en penumbra, en silencio, para encontrar alivio y tranquilidad frente a la estimulación.

- Eres particularmente sensible a los efectos de los medicamentos, las drogas y/o la cafeína.

- Sueles saber lo que necesita la otra persona para que esté cómoda.

- Te afecta particularmente la violencia, por ejemplo en las películas.

La Alta Sensibilidad en una sociedad donde prima la competitividad, donde se favorece a aquellos que no muestran sus sentimientos y por tanto, son “fuertes”, donde sentir es de “débiles” y donde los pequeños detalles pasan inadvertidos porque es una pérdida de tiempo, es un rasgo que necesita ser cuidado y honrado.

La Alta Sensibilidad me ayuda a comprender el dolor ajeno. No pasa inadvertido. A mí también me duele tu dolor.

La Alta Sensibilidad me ayuda a recoger información ajena que es útil para los demás si permiten que la comparta. Es una herramienta pues, para ayudar a otros.

La Alta Sensibilidad me permite valorar los pequeños placeres cotidianos: una canción que me pone la piel de gallina la vivo intensamente dentro de mi Ser, una mirada profunda me produce mucha emoción, cuando los rayos de Sol tocan mi cara me siento calentita de corazón y acogida de alma, y además puedo expresar toda esta profundidad en palabras, pudiendo ayudar a otros también en su travesía.

Todas las experiencias que vivo las siento profundamente dentro de mí. Eso me hace sentir viva, tanto para las experiencias más dolorosas como las placenteras.

Las Personas Altamente Sensibles tenemos que trabajar y tener en cuenta:

- El protegernos de la agresividad y la violencia externa. Y no sólo de esto, sino de los eventos externos que nos abruman o nos causan incomodidad o dolor.

Aprender a decir NO, sin miedo a dañar a nadie ni a sentirnos abandonad@s.

Dedicarnos ratitos de recogimiento, para procesar e integrar toda la información que vamos acumulando a lo largo del día del mundo externo.

Respetar el libre albedrío de los demás cuando no quieren recibir la información que nosotros recogemos de ellos.

Comprender que los demás no sienten lo que yo siento. No ven lo que yo veo. No piensan lo que yo pienso.

Rodearnos de personas también PAS, para sentirnos en comunidad y aliviar nuestra soledad.

Disfrutar, aunque sea a solas, de esos pequeños detalles que nos hacen sentir viv@s.

Asentir al dolor como al placer, en toda su profundidad. Vivirlo sin condiciones.

Respetar nuestras particularidades: mi incomodidad ante los estímulos fuertes como a los ruidos, olores o personas agresivas. Por tanto, evitar todo esto.

Acompañarnos en nuestra sensibilidad sin querer cambiarnos ni ser diferentes. Somos así.

Aprender a disfrutar de nuestra esencia: podemos ayudar a los demás y ser útiles en nuestra comunidad con nuestras particularidades.

¿Eres una persona PAS? Bienvenid@.

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