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La autoestima es la estima hacia uno mismo, la apreciación de uno a sí mismo. Por desgracia, solo aprendemos a valorarnos en función de nuestros logros o habilidades y resultados. Y esto es terrible. Significa que nos vamos a apreciar, y en teoría estar en paz con uno mismo, solo si correspondemos a los parámetros medibles en escalas de bien y mal, bueno y malo, que primero alguien se inventó, después se instaló socialmente, luego nuestros padres lo perpetuaron y finalmente se nos entregó desde niños el manual de instrucciones de cuándo y cuánto debemos apreciarnos y cuando castigarnos (porque no lo hicimos como se esperaba, porque fuimos negligentes, vagos, egoístas, torpes, duros, despistados, agresivos etc., en definitiva porque lo hicimos mal)

Y no sólo eso sino que la sociedad, el vecino, tu padre, tu pareja, el profesor de tu hijo nos están recordando continuamente , porque a ellos les pasa lo mismo, lo adecuado y lo inadecuado. De manera que se activará de nuevo tu juez interior que es quien determinará que te sientas bien o no contigo mismo, te estimes y valores.

¿Qué es el juez interior? Este es el personaje interno que llegó a nuestra psique en la infancia cuando papá y mamá y el resto del entorno nos mostraba qué estaba bien y qué mal. Llegó y se quedó en nuestra cabecita. Si, vive en la mente. Se alimenta de pensamientos. Se hizo grande y fuerte a base de creencias, de lo que se debe hacer, pensar y decir. Y de lo que no, lo censurable. El juez interior se cree que es el rey de la persona, es todopoderoso. Le encanta señalar, acusar, y su actividad favorita es, como no, enjuiciar. Se nutre de establecer sistemas de valoración, atacar sin piedad cuando no se cumplen y ensalzar cuando si se cumplen.

Y, atención, cuanto más duro y rígido es el juez con uno mismo, así de duro y rígido será con los demás. Si yo me censuro cuando deseo hacer un parón en mi trabajo porque aprendí que tengo que trabajar sin descanso, igualmente censuraré y criticaré a los que hacen descansos y se toman el trabajo relajadamente.

¿Entiendes ahora la relación tan importante entre autoestima y el juez interior? Te invito a que conozcas cómo es tu juez. Imagínatelo, si es hombre o mujer, cómo va vestido, de qué color..., mira su rostro, observa su mirada... En tu día a día, observa cuando aparece, qué palabras y frases dice, y en qué situaciones reacciona.

Y te digo: ¡tu juez interior no eres tú! Es sólo una parte de tu psique. Tú eres algo muchísimo más grande y transcendente que tu personaje. Tampoco es malo, ni bueno. Probablemente te ha servido y te sirve para muchísimos aspectos, por ejemplo elegir un viaje o arreglar tu aspecto para una celebración.

De lo que se trata es de darte cuenta cuando tu juez interior toma el poder de manera cruel, sin ninguna consideración y te hace daño. Daña por tanto tu autoestima. La merma, la reduce, incluso la puede llegar a anular. Si es así, es el momento de dialogar con tu juez. Seguro la parte de tu Ser auténtica tiene muchas cosas que decir y pedir a tu juez interior. Recuerda que el juez interior es mente, no conoce el corazón. ¿No se le gritaban antes a los verdugos "piedad"? ¡Para tratar de entibiar el corazón frente a la frialdad de la justicia...!

Margarita Bermejo Esteban

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