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Nuestras manos son nuestro sello de identidad, en ellas está grabado nuestro código de barras, aquel que nos hace únicos y diferentes. Nacemos con todo cuanto necesitamos para hacer de la Vida ese regalo maravilloso que todos merecemos, para vivir en ese estado natural del hombre que es la Felicidad.

Las manos nos  hablan a través de su forma, color,  de las líneas y signos que se dibujan en sus palmas y dedos.

 La Quirologia es la disciplina que desde milenios estudia, desde la observación y comprobación, el significado de las líneas y signos que marcan nuestras manos. Se cree que tiene su origen en la India y de ahí se difundió por China, Japón, Persia, Egipto y Grecia. Fueron muchos los hombres de ciencia, filósofos, médicos y buscadores de la Verdad, entre ellos Aristóteles,  Platón,  Paracelso, Hipócrates,  los que dedicaron su tiempo a esta tarea, su experiencia y estudio está recogido en muchos libros y se ha ido transmitiendo a lo largo de los tiempos.

Nuestro sistema nervioso transmite ondas e impulsos a la sangre y esta dibuja en nuestras manos todo lo que es importante para nosotros. Nuestras manos hacen llegar a nuestro cerebro las sensaciones corporales y las emociones que éstas provocan almacenándolas en él. Si miramos atentamente con los ojos limpios de prejuicios y miedos podemos describir  lugares, personas, situaciones vividas. La Quiromancia aporta a la Quirología profundidad y una gran cantidad de detalles.

Las dos manos son una unidad inseparable, ambas configuran la globalidad del ser humano: la izquierda es el aspecto femenino-pasivo-receptivo, el pasado en su totalidad. Es la mano de pedir,  de recoger y de recogerse en uno mismo. La derecha es la mano masculina-activa, el futuro a todos los niveles, la herencia genética paterna. Es la mano que utiliza las cualidades que especifica la izquierda, la de dar y darse, expandir y expandirse, desarrollar y desarrollarse.

Las dos juntas son el presente, el único momento en el que podemos comprender lo que en nosotros hay en potencia y aplicarlo.

Cada experiencia, vivencia,  relación, éxito, fracaso, cada sonrisa, cada llanto o dolor, cada persona que forma parte en un momento u otro de nuestra vida, va dando forma y alimentando ese camino de vida que se va grabando en nuestras manos y  cuya meta, a mi humilde comprender, es el de reencontrarnos con nosotros mismos y ¿Cómo? Amándonos y amando, compartiendo, creciendo.

Venimos con los recursos, herramientas,  habilidades, potenciales, competencias, que nos ayudaran en este recorrido, venimos con ellas, sólo que a veces no somos conscientes de ellas, o nos han dicho que nos las tenemos, o el hecho de reconocerlas implica un compromiso con nosotros mismos que a veces no estamos preparados para asumir.

Hacer de la vida un campo de batalla o una oportunidad para crecer y evolucionar, solo depende de nosotros, de las decisiones u opciones que elijamos en cada momento y actuaremos con libertad cuanto más nos conozcamos, cuanto más nos hayamos liberado de todo aquello que nos limita o hace más lento nuestro caminar, creencias limitantes, situaciones  traumáticas vividas, relaciones tóxicas, prejuicios, miedos ….

Sentirnos y ser auténticos, ser coherentes con lo que realmente somos pasa necesariamente por un autoconocimiento, por observar dónde y cómo estamos, cómo actuamos en cada situación que la vida nos pone delante , por  reconocer  si ese es el lugar y la actuación justa, correcta, necesaria y beneficiosa y poniéndonos en movimiento para hacer los cambios necesarios que nos permitan alcanzar esa coherencia, ser nosotros mismos.

Para orientarnos, para acompañarnos en este recorrido tenemos muchos caminos o herramientas. Yo encontré el mio, la Quirologia,  hace ya mas de treinta años , una  lectura de manos me ayudó a tomar conciencia de dónde me encontraba y de lo cerca que estaba de aquello que yo quería y merecía y que yo  no era capaz de ver.

La verdad que buscamos esta dentro de nosotros mismos y hay muchos caminos para llegar a ella pero,  como una buena amiga y maestra me dijo, lo importante es tener la inquietud de búsqueda, deseo y motivación  y  una vez hayas encontrado tu camino te ofrezcas a  él  en cuerpo y alma . Pasito a pasito se hace camino, y éste tiene dos direcciones, hacia dentro y hacia fuera, porque cuando me relaciono como mi entorno encuentro lo que necesito para seguir creciendo y conociéndome, y cuando voy hacia mí, me reencuentro conmigo misma, y soy más auténtica en mis relaciones con los demás.

¿Que muestran nuestras manos?

Las claves para descubrir nuestra verdadera identidad, para conocer, desarrollar y aplicar todo el potencial, ilimitado, que poseemos. Nos enseñan lo que necesitamos para conseguir un estado de armonía, que llamamos salud, de nuestros cuerpos energético, mental, emocional y físico.

En su lectura encontramos los sueños y deseos más velados, los pensamientos con los que no nos atrevemos a enfrentarnos, incluso los que están ocultos en nuestro inconsciente, las idas y venidas de las personas que nos rodean y cómo sus actos influyen en nuestra vida.Todo aquello que en el aquí y ahora nos impide elegir ser lo mejor en cualquier instante de nuestra vida, lo que no nos permite  tener la mejor actitud posible en cualquier situación y circunstancia, nos ayudan a descubrir, reconocer y cambiar las falsas creencias, prejuicios y proyecciones que nos impiden disfrutar la vida y no vivir todas nuestras relaciones con plenitud y libertad. A reconocer el pasado, que ya no podemos cambiar, para ayudarnos a construir un futuro armonioso y enriquecedor y nos enseñan el camino que hemos de seguir para conseguir nuestras metas y CRECER interiormente y en nuestras relaciones con la familia, los hijos, el trabajo, la pareja, los amigos.

La vida no ocurre por sí sola, requiere de nuestra participación. Cuando cambiamos, nuestra vida también cambia. Las cosas se repiten (ley del Karma) hasta que aprendemos las lecciones que nos dirigen hacia nuestro Darma.

Seguir el camino del corazón, aquel que nos dirige hacia el reencuentro con nuestro verdadero ser, lleva consigo necesariamente que tomemos conciencia de quién somos en realidad y ese camino está trazado en nuestras manos.

Esmeralda Rodríguez

Quiróloga

http://tuentusmanos.blogspot.com

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